Comencé a acostumbrarme a ti, a tus gestos, a tus palabras, a tu ritmo...
Me enamore.
Me enamore de tu humor, tu forma de pensar, tus ojos, tus labios, tus besos, tus caricias, de tu forma obsesiva de saber cómo estaba, de tus llamadas en la madrugada... me enamore de ti.
Te ame.
Te ame cuando me di cuenta que no eras perfecto, que roncabas, que eras berrinchudo, que eras enojón...
Te perdone siempre, ¿me perdonaste algún día?...
Me di cuenta que esperaba... me di cuenta que TE esperaba... entonces entre en shock. Después de un tiempo mi corazón se convirtió en hielo, pues recordó la promesa que la niña de 12 años se hizo a si misma muchas veces, no iba dejar que ningún ser lo lastimara...
Entonces aprendí a no esperar más bien, decidí disfrutar... disfrutar aquellos momentos en los que estamos juntos, pero a no extrañarlos cuando no están, disfrutar el que te preocupes, pero evitar que pases por mi cabeza cuando no lo haces....
Fue así como empecé a escribir, a sacar las cosas de mi cerebro, vaciarlas, simplemente buscar un escape...

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