June 8, 2011

El regreso de la Bruja Cósmica: salvando al Niño Pulpo Galáctico (Quinta Parte)

Una ventisca azota el rostro de la Bruja Cósmica, el cabello le juguetea frente al rostro “tengo que seguir, no puedo rendirme” se repite una y otra vez. Un pequeño pedazo de hielo le araña la cara, ella ocupa esto como excusa para detenerse detrás de una pequeña montaña de nieve acumulada para que le cubra un poco.

Se limpia el rostro con la manga, el rojo de su sangre contrasta asombrosamente con el blanco de la chamarra. Toma el guardapelo y lo lleva hasta su oído, este emite un pequeño sonido, como el latir de un corazón que cada vez es más constante. Sabe que ya no está lejos, su único problema es que no sabe qué rumbo tomar. Decide esperar un poco a que la ventisca se calme, así le será imposible avanzar.

Se deja caer sobre la nieve y abraza sus piernas, el frió es tan fuerte que ella se arrepiente de no haber traído algo más. Comienza a quedarse dormida, de un momento a otro comienza a sentir un calor en el pecho, abre los ojos y ve que el guardapelo esta volviéndose rojo. Sin saber como ahora ella sabe perfectamente a donde debe ir, sabe que tiene que apresurarse, sobre todo porque le está costando trabajo el respirar.

Cada momento está más cerca, lo siente, lo sabe… De pronto, ante ella, aparece una enorme cueva ¿cómo no la vi antes? se pregunto, entro rápidamente y unas antorchas incrustadas en la pared se encendieron, decidió seguir...

Camino y camino, por momentos se cansaba, por momentos quería morir, por momentos se rendía… pero cuando estaba dispuesta a desplomarse esa sonrisa la despertaba y la incitaba a seguir.

No sabe si fueron días, horas o minutos lo que ella estuvo caminando cuando de pronto las antorchas estaban colocadas cada vez a una mayor distancia. Al final llego un punto en el que lo único que la alumbraba era el guardapelo que brillaba con un pequeño resplandor rojizo.

La Bruja Cósmica veía hacia abajo para caminar pues temía tropezar con algo, caer y no poder levantarse, de pronto lo escucho

…ido,  tú no puedes ser salvado…

Esa fue la señal, corrió con todo lo que quedaba de su alma, corrió aunque ya no sentía los pies, corrió hasta que llego a una habitación que simulaba a un juicio medieval con el acusado bajo un haz de luz y el juez sobre una tarima, muchos metros por encima de este. A la derecha muchas formas como de monstruos señalaban un pequeño bulto, ahí, hecho casi un ovillo, derritiéndose por la luz, muriendo de tristeza estaba el Niño Pulpo Galáctico
 
- Resiste, voy a salvarte – susurro la Bruja Cósmica y de pronto todo se ilumino de un resplandor rojizo y se volvió confuso.

Tan cerca de él, tan lejos, tanto por apostar…
Para salvarlo ella tiene que renunciar, pero si renuncia el se morirá…

CONTINUARA...

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